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"Goundi. UNAS VACACIONES DIFERENTES".
El pasado día 20
de enero, en la librería Bertrand, de la Rambla de Cataluña, 37 de
Barcelona, tuvo lugar la presentación del libro "Goundi, unas
vacaciones diferentes", del cual ya habéis podido ir leyendo algunos
capítulos en esta pagina web. La presentación estuvo a cargo del
Director de la Editorial Plataforma Editorial, el periodista
y presentador de TV3, Jaume Barberà, del Conseller del Ayuntamiento
de Barcelona, D. Xavier Trias, y la propia Isabel, que como ya viene
acostumbrándonos presentó un pequeño video de la misión. El libro lo
encontrareis en casi todas las librerías mas importantes de
Barcelona y también en Mataró. Os animo a que lo leáis: os va a
conmover.
El libro está siendo un éxito. Ya vamos por la
segunda edición, de lo cual nos sentimos muy orgullosos.
Para que podáis saborear un poco el libro,
seguidamente incluimos dos capítulos
"Descubrí unas
vacaciones diferentes en el 92, cuando fui con Mario (mi marido) al
hospital de Goundi en el Tchad. Se trataba de hacer “nuestras
vacaciones” cooperando voluntariamente en una misión Jesuita. África
no me era extraña; había hecho bastantes “pinitos”, sin embargo me
sentía nerviosa y con curiosidad por conocer un ámbito desconocido y
apartado de la civilización, sin luz, sin agua corriente, sin
confort... en fin, con un montón de sines. Preparar la maleta me
creó un conflicto ¿que llevar?... Pasaporte, visado, cámara,
diccionario de francés (es zona francófona) repelente de insectos,
algún libro... pero ¿tendría tiempo para leer?, mis cremas, tinte
para el pelo, depilatorio...etc. ¡¡En dos meses, podría estar
canosa, peluda y bigotona!!... linterna, pilas de repuesto, conexión
para baterías… ¡No había corriente eléctrica! (hoy en día tampoco).
A medida que la
maleta se llenaba, contaba los días que faltaban para salir hacia
N’Djamena, su capital. La emoción ante la partida aumentaba, deseosa
por descubrir un modo de vida distinto del habitual.
Salimos vía
París-N´Djamena una mañana de Julio con 60 Kg. para facturar y en
mano 2 mochilas de 20 y 25 kg., el macuto de la cámara repleto de
películas, carretes y también muchos interrogantes.
En el avión
olvidé pronto lo que dejaba atrás: Una casa con dos hijos de 18 y 19
años a los que dábamos la oportunidad de descubrir su
autosuficiencia y saborear la “libertad” concedida. Quedaba atrás...
trabajo, familia, amigos, dos perros... ¡todo!
Por delante se
abrían un sinfín de posibilidades; descubrir lo desconocido,
convivir con otra raza, ejercer una sanidad con apenas medios,
conocer el mundo de misión, experimentar de cerca la vida
religiosa... etc.
A su vez,
tantísimas preguntas... ¿sería valiente?, ¿racista?, ¿capacitada?,
¿tolerante?, ¿resistiría?..., ¿enfermaría?...
En Charles de
Gaulle, puerta de embarque 46, todos los pasajeros eran de color,
nosotros destacábamos como turistas desubicados.
Se añadió al
grupo una escuálida mujer de tez pálida con el pelo muy corto,
sandalias y un sencillo vestido de algodón gris. Del cuello, le
colgaba una cinta con una pequeña cruz. Viajaba con un bolso y dos
tubos alargados con la etiqueta “fragile”. La catalogué como monja y
no me equivoqué; hablaba con un hombre de mediana edad enérgicos
movimientos y barba blanca en el que destacaban sus enormes
sandalias que mostraban unos pies grandes y descuidados. Les oí
hablar de unos envíos y material escolar (eran misioneros).
Poco antes del
embarque apareció una recia mujer de color ataviada con un floreado
vestido largo ceñido al talle y pañuelo a juego enroscado en la
cabeza; llevaba zapatos de altísimo tacón y exagerados pendientes
de oro. Sostenía varias carpetas y un diminuto bolso,
desproporcionado a su talla.
Sería alguien
importante pues dos hombres bien trajeados de color salían a su
encuentro con actitud protectora.
Me extrañó no ver
niños, adolescentes o turistas entre nosotros... ¿sería por el
precio del billete? (¡era carísimo!).
Sin conocer
aún el país, sentada ante la puerta 46, pensé que el Tchad no iba a
ser un lugar paradisíaco."
Isa
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