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Viaje al Txad Agosto 2008
En ésta ocasión, nuestro viaje a NDJ tenía como objetivo el conocer a los nuevos estudiantes de medicina que han iniciado el primer curso en la universidad para buscarles la financiación de sus estudios. Nuestra experiencia como viajeros en un país como Txad es suficiente como para que pueda sorprendernos cualquier cosa en aquellas tierras, pero en ésta ocasión, llegábamos al país después de una dura confrontación bélica ocurrida hace escasamente unos meses en las mismas calles de la capital y las consecuencias de la misma eran bien evidentes en todo el trayecto hasta el nuevo hospital, y nuestra preocupación aumentaba en tanto que por el trayecto desde el aeropuerto íbamos identificando los estragos de la guerra sufrida ¿como estaría el hospital? ¿Lo habrían respetado los rebeldes? -¡Bonjour, Isabel, bonjour doctor Mario… Varios estudiantes del cuarto curso nos saludaron con alegría. Fue un regalo para nosotros su bienvenida. Juntos estuvimos en las diferentes salas del hospital compartiendo diálogo y experiencias pues Médicos sin Fronteras, instaló una base en el hospital para atender a los heridos que llegaban de la capital. Fue una gozada el verlos actuar con los enfermos… se sentían seguros con sus batas blancas recién estrenadas y los fonendoscopios en sus cuellos regalo de las Hermanas de la Clínica del Remedio, orgullosos de ser estudiantes de Medicina con derecho ya de entrada en el hospital para realizar sus prácticas. La providencia hizo que pudiera acompañarnos en esta ocasión sor Carmen Díaz, con su experiencia de más de 40 años como responsable de los quirófanos de la Clínica del Remedio. Su asesoramiento suponíamos sería de gran ayuda para subsanar las deficiencias que seguro las hay, en el área quirúrgica del nuevo hospital. En la Residencia nos encontramos con Montse y Javier, Felipe y Paloma médicos cooperantes de Barcelona quienes habían llegado al hospital antes que nosotros para impartir cursos de Nefrología y Ginecología en la facultad. Todos ellos con sus propias vivencias, duras todas ellas, que repercutían en su estado de ánimo y salud… El problema es que en ocasiones, para nosotros que vivimos una vida tan cómoda en nuestro país de origen, es costoso habituarnos a lo que para ellos es rutina.
Dr. M. Ubach Servet |